En España hay una expresión frecuentemente utilizada cuando uno ya no puede soportar más la compañía de otra persona – Decimos «búscate una isla y piérdete»- lo que (a mi modo de ver) demuestra claramente lo increíblemente majos que somos los españoles en general- porque «perderse en una isla» difícilmente puede considerarse un mal destino que desear a nadie 😉
Por supuesto, hay que tratar de encontrar la isla adecuada para perderse. Quizás Menorca en las Islas Baleares, con sus adorables playas y calas, sus icónicos faros y sus monumentos prehistóricos; o aún mejor en el mismo archipiélago, la casi desconocida Formentera, con tan sólo un puñado de selectos hoteles boutique – lo más próximo a un paraíso virgen que uno pueda encontrar en el Mediterráneo.
Del mar al océano, y nos topamos con las Islas Canarias, con la volcánica belleza casi extraterrestre de Lanzarote, o los exuberantes paisajes naturales de La Gomera; mientras las dos «grandes damas», Tenerife y La Palma, proporcionan refugio a un turismo de sol y playa refinado que no renuncia a la oferta histórico-cultural.
A apenas 400 km de Tenerife, la Portuguesa Madeira seduce a viajeros activos que encuentran irresistibles sus increíbles parajes naturales, sus sobervias «levadas» y su inacabable oferta de deportes nauticos – pero también a visitantes más relajados que disfrutan su deliciosa gastronomía y vinos, su Patrimonio histórico-cultural, y su amplia e impresionante oferta hotelera.
Pero si la meta es «perdernos», deberímaos continuar hacia el Norte, hasta Galicia donde, en la desembocadura de la Ría de Vigo -sin decidirse a alejarse del todo de la tierra, como tentando al océno- se encuentran las Islas Cíes, llamadas por los Romanos «Insulae Deorun» o Islas de los Dioses. Con una de sus playas seleccionada como «mejor playa del mundo» por The Guardian, y un plan especial de protección del medio ambiente, promovido por su consideración de Parque Natural marítimo-terrestre, es fácil ver porqué.
En las Islas Cíes, sólo es posible alojarse en el camping «verde» oficial – pero aquelos viajeros que deseen dejar tras de sí el trasiego y bullicio de las urbes, y simplemente encontrarse a sí mismos en comunión con la naturaleza, difícilmente podrían encontrar mejor Isla!
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