La Feria de Abril de Sevilla empezó ayer con la «noche del pescaíto», un nombre que recuerda la cena tradicional de esta noche, compuesta por pescadito frito… esta costumbre de asociar una fecha o una festividad particular con un plato me ha traído a la memoria recuerdos inesperados de mi niñez, cuando realmente me daba cuenta del paso de las estaciones por los diferentes aromas que salían de la ventana de la cocina.
En invierno, la inmejorable paella de mi madre incluía trozos de alcachofa, que daba una tonalidad más oscura-y un sabor más profundo- al arroz dorado por el azafrán. En Valencia, las Fallas sabían a buñuelos de calabaza, comprados en puestos en la calle y devorados allí mismo, chupándonos codiciosamente los dedos para no desperdiciar ningún resto de aceite y azúcar. La Pascua olía a canela molida, la que se utilizaba con las «torrijas», una rica variedad de tostada francesa, hecha de pan empapado en leche azucarada, rebozado y espolvoreado de más azúcar y canela. En verano, bebíamos horchata granizada (refresco hecho de leche de chufas), comíamos fartones (especie de bizcochos alargados) y manteníamos interminables y acaloradas discusiones con los adultos sobre el tiempo que teníamos que esperar antes de lanzarnos al mar o a la piscina- los menos afortunados debían aguantar dos largas horas antes de acercarse al agua después de comer – y para entonces ya estábamos famélicos de nuevo!
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La gastronomía española es tan diversa como su clima y su topografía, y cada región tiene sus propias costumbres sobre las comidas y bebidas tradicionales de las diferentes estaciones. En Zamora, el domingo de Pascua se celebra con un plato tan sencillo como suculento, el «dos y pingada», compuesto por dos huevos fritos y dos tajadas asadas de jamón poco curado. En Madrid, San Isidro trae las ricas «rosquillas», cubiertas de azúcar normal (conocidas como «tontas»), o cubiertas de azúcar de diferentes colores y sabores («listas»).
En todo caso, este post no tiene intención de ser un informe exhaustivo sobre la gastronomía de cada región de España…tampoco habla de restaurantes de alta cocina que puedan atraer a clientes gourmet, ni promociona Charmed by Spain… no estoy segura siquiera de que invite a viajar…los platos que menciono pueden ser deliciosos, pero gran parte del sabor que tienen para mí se encuentra en lo enraizados que están en mi memoria y en mi vida.
La mayoría de vosotros tendréis recuerdos similares con platos diferentes… así que creo que en realidad este escrito es un homenaje. Homenaje a los tiernos días de la infancia, a las noches de verano en las que cenaba al aire libre con toda la familia, sucia y sudorosa después de pasar la tarde jugando con mis primos (comíamos un guiso de caracoles caliente y picante que era todo un desafío a la temperatura y al estómago- puede sonar extraño, pero nunca he probado nada más rico). Escribo este post en homenaje y en cariñoso recuerdo de aquellos que compartieron esas noches y que nunca más cenarán con nosotros.
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Comment On Comer, beber, vivir
MARIA
Me ha traído muy buenos recuerdos.
Gracias por ayudarme a RECORDAR.